Los llamados dólares digitales o stablecoins están
dejando de ser vistos únicamente como una innovación tecnológica para
posicionarse como una herramienta operativa en el ámbito empresarial. Cada vez
más compañías en América Latina recurren a estos activos para realizar pagos
internacionales, gestionar su tesorería y agilizar operaciones entre distintos
países
De acuerdo con el informe “Panorama de Stablecoins en
América Latina” elaborado por Bitso Business, el uso empresarial de estos
activos en la región se duplicó durante el primer semestre de 2025,
principalmente en operaciones vinculadas a pagos a proveedores internacionales
y actividades de comercio exterior.
Por su parte, datos de Fireblocks señalan que América
Latina y el Caribe lideran la adopción global de stablecoins, con un 71% de
empresas que ya las utilizan para pagos transfronterizos. Además, el 75% de las
fintech y proveedores de servicios de pago reporta un incremento en la demanda
de soluciones basadas en estos activos digitales.
Este crecimiento responde, en gran medida, a las
limitaciones del sistema financiero tradicional. Mientras una transferencia
bancaria internacional puede tardar entre tres y cinco días y tener costos de
entre 25 y 45 dólares, las operaciones con stablecoins pueden liquidarse en
cuestión de minutos y con costos significativamente menores a través de
plataformas digitales especializadas.
“Las compañías en América Latina operan en tiempo real,
pero muchas aún dependen de rieles financieros diseñados para otra época. Los
dólares digitales permiten mayor velocidad, trazabilidad y control sobre la
liquidez en operaciones internacionales”, señaló Mardiros Daghinian, Fundador y CEO de VANK.
Para compañías que operan en varios mercados, la
velocidad con la que circula el dinero se ha convertido en un factor clave. La
posibilidad de cobrar en un país y pagar en otro sin demoras permite mejorar la
liquidez, reducir capital de trabajo inmovilizado y optimizar la gestión
financiera.
Infraestructura empresarial para un nuevo sistema de
pagos
En este contexto, la empresa VANK desarrolló una
plataforma que integra infraestructura financiera tradicional con sistemas
digitales basados en stablecoins. La solución permite a las empresas operar
entre Estados Unidos y América Latina desde un mismo entorno financiero.
La plataforma facilita cobros y pagos en dólares y
monedas digitales, centralización de tesorería regional, transferencias
internacionales de alta velocidad y mayor visibilidad del flujo de caja. Su
enfoque está dirigido principalmente a exportadores, importadores y empresas
con operaciones internacionales que buscan mayor eficiencia en sus procesos
financieros.
Analistas del sector consideran que las stablecoins están
evolucionando desde un uso ligado al ecosistema cripto hacia una
infraestructura financiera híbrida, en la que conviven sistemas tradicionales y
digitales para optimizar pagos y liquidaciones a nivel global.
En América Latina, donde las empresas enfrentan costos financieros elevados, volatilidad cambiaria y procesos transfronterizos complejos, esta tendencia podría transformar la forma en que se realizan transacciones en el comercio regional. En los próximos años, la región podría consolidarse como uno de los principales polos de adopción de dólares digitales en el mundo, impulsada por la necesidad de mayor eficiencia y acceso a divisas.