Cinemateca Boliviana cumple medio ciclo de preservar la memoria fílmica del país

La Cinemateca Boliviana cumplió 50 años desde su fundación, aquel 12 de julio de 1976, constituyéndose en la principal entidad que preserva el archivo fílmico e histórico del país.

A través de sus redes sociales, la Cinemateca Boliviana, bajo la dirección ejecutiva de Mela Márquez Saleg, agradeció al público que mantiene viva a esta entidad convertida en una fundación que “resguarda la memoria, interpela el presente y abre caminos hacia el futuro”.

De igual forma, la Fundación Cinemateca Boliviana recordó a sus fundadores, “Pedro Susz, su compañera Norma Merlo y Carlos Mesa, personalidades como Francisco Muñoz, Mario Castro, Fernando Cajías, Eduardo Quintanilla y prestigiosos cineastas cuya visión permitió que este faro cultural echara raíces y perdurara en el tiempo”.

Actualmente, la institución tiene como cabeza de Directorio a Alfonso Gumucio y Claudia Cárdenas, y un equipo humano que con su labor diaria desde boletería, secretaría, administración hasta limpieza o el candybar continúa trabajando “con amor, compromiso y perseverancia”, en tiempos donde la competencia del streaming y las plataformas virtuales han mermado a las salas de cine.

“Y, sobre todo, gracias al público, nuestro compañero más fiel. Porque una cinemateca no existe solo por sus muros ni por sus archivos: existe porque hay miradas que regresan, generaciones que descubren, emociones que se comparten y una comunidad que cree que la cultura es una forma de permanecer”, agrega.


La Cinemateca Boliviana fue fundada el 12 de julio de 1976 a iniciativa de Susz y Mesa con el apoyo de la entonces Honorable Alcaldía Municipal de La Paz al mando de Mario Mercado, la directora de Espectáculos, Amalia Gallardo, el Cine 16 de Julio de la Obra Don Bosco y el Centro de Orientación Cinematográfica dirigido por el sacerdote Renzo Cotta. Un año después, el repositorio pasa al rango de Fundación, reconocida a nivel nacional.

Antes de la Cinemateca Boliviana, los archivos audiovisuales se concentraban mayormente en depósitos del único canal de televisión, “el 7”, en El Alto, sin un debido tratamiento y en condiciones precarias que provocaron la pérdida de bastante material histórico. Gran parte del archivo provino en su primera etapa del rescate de las producciones del Instituto Cinematográfico Boliviano.

En la década de los 90s, la Cinemateca Boliviana logra blindar su normativa y estructura su funcionamiento mediante un Consejo de Fideicomisarios, un Directorio y una Dirección Ejecutiva, incorporando al Conacine como miembro permanente del Directorio a nombre del Estado.

La Cinemateca Boliviana también impulsó la Ley del Cine, la Ley de Derechos de Autor y la normativa sobre el Depósito Legal, como forma de resguardar la propiedad intelectual de las obras producidas en Bolivia.

Durante décadas, la Cinemateca Boliviana se caracterizó por dar espacio a películas nacionales y al cine independiente que no encontraba un lugar en las carteleras del cine comercial. Sus ciclos temáticos, filmes de directores reconocidos o la revisión de lo mejor de cada año, fueron características que lograron atraer a un público fiel en su primera y pequeña sede de la calle Pichincha e Indaburo en una parte del colegio San Calixto.

Con la edificación del nuevo espacio cultural en 2007 en la zona de Sopocachi, a una cuadra de la avenida Arce, la Cinemateca Boliviana apuntó a amplificar sus salas de cine y tener espacios para las películas taquilleras. Hace unos pocos años también logró incluir la tecnología 2D y mejorar su sistema de sonido. La labor de preservación también dio un paso más al lograr la digitalización del material fílmico que se encuentra en su bóveda principal.

Hoy, la Cinemateca Boliviana cumple 50 años y en su programación lanzó la revisión de las 50 películas nacionales más representativas desde 1976 hasta este 2026.