Samsung presenta el tercer episodio de K-Connection, un videocast itinerante que explora diferentes formas de conexión entre la cultura coreana y Latinoamérica. Grabado en Bogotá, Colombia, este nuevo capítulo toma la danza como punto de partida para mostrar cómo se vive y reinterpreta la K-Culture en el país, a través de conversaciones que también abarcan la música, la gastronomía y el idioma.
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Tercer capítulo: https://www.youtube.com/watch?v=b3E59vrc2Fc
Presentado por el creador de contenido chileno Kev Lehmann, el episodio
cuenta con la participación de Natalia Hincapié (@obsesionletrada), escritora y
creadora de contenido sobre música, series y literatura coreana, y Coco
(@latinlee5), creador de contenido, profesor de coreano y DJ. Juntos, comparten
sus experiencias con la cultura surcoreana y conversan sobre cómo estas
referencias forman parte de la vida cotidiana en Colombia.
Cada episodio de K-Connection parte de una expresión coreana y muestra
cómo adquiere nuevos significados en diferentes países de Latinoamérica. En
Brasil, el videocast exploró la conexión entre los K-dramas y las telenovelas;
en Chile, abordó la presencia de la K-beauty en la rutina y las prácticas de
autocuidado. En Colombia, el K-Dance es el punto de partida para conocer cómo
la danza y la música acercan a los fans a la cultura coreana y abren espacio
para nuevas formas de expresión.
Para conocer esta relación, Kev visita Stage Dance Academy, en Bogotá,
una escuela dedicada al K-Dance y a la danza urbana. Fue creada por un grupo
que practicaba K-pop desde hace 15 años y que decidió transformar esa
experiencia en un espacio de aprendizaje e intercambio para nuevos
practicantes. Durante la visita, el presentador conversa con Estefanía Álvarez,
cofundadora y directora de la academia, sobre la evolución de la danza y su
vínculo con la cultura colombiana.
Durante la conversación, Estefanía explica las particularidades de la
danza en el K-pop y la importancia de formarse en diferentes estilos para
ejecutar las coreografías. “En el K-pop trabajamos con diferentes estilos de
danza urbana, y los alumnos comienzan a formarse en estas modalidades para
desarrollar la corporalidad que facilita bailar K-pop. También es necesario
estudiar elementos como el performance y el lip sync”, explica Álvarez.
La profesora también destaca el impacto de la danza en el desarrollo
personal de los alumnos, especialmente en la autoconfianza, la forma de
relacionarse con otros y la responsabilidad.
La entrevista también aborda cómo la expresividad colombiana se incorpora
a las coreografías de K-pop, que cada vez exploran más fusiones con elementos
afro y latinos. Para Estefanía, esta combinación permite que los bailarines
aporten su propia identidad a las presentaciones. Al finalizar, Kev participa
en una clase y aprende parte de una coreografía junto a la academia.
El capítulo amplía este intercambio cultural con una dinámica
gastronómica que conecta platillos colombianos y coreanos, conversaciones sobre
el idioma y las diferencias culturales, además de interacciones con recursos
del ecosistema Samsung en SmartThings House Bogotá, donde la tecnología
acompaña diferentes momentos de la experiencia.