El smartphone se ha convertido en una herramienta que acompaña cada momento del día: trabajo, estudio, fotos, mapas, mensajes y entretenimiento. Va del bolsillo a la mesa, del auto a la calle, de la casa a las clases y en ese recorrido enfrenta caídas, golpes, polvo, lluvia inesperada y largas jornadas lejos de un enchufe. En ese escenario, la durabilidad es un factor decisivo de compra.
Hoy, un celular resistente no es solo el que “se ve
fuerte”, sino el que está preparado para la rutina real de las personas.
Usuarios que caminan mientras usan el teléfono, lo apoyan en cualquier
superficie o viven con prisas, necesitan equipos con estructuras reforzadas,
pantallas con vidrios de alta resistencia y diseños internos que ayuden a
absorber impactos. Certificaciones independientes, como las de SGS, respaldan
que esa resistencia ha sido sometida a pruebas estandarizadas.
La vida diaria tampoco ocurre en ambientes
controlados. Lluvia mientras se responde un mensaje, salpicaduras, polvo o
tierra forman parte de situaciones comunes. Por eso, contar con protección
avalada por normas internacionales IP, como IP66, IP68 o IP69, ofrece mayor
tranquilidad frente al agua y las partículas. Además, tecnologías que permiten
usar la pantalla aun cuando está mojada facilitan el uso en condiciones reales.
Sin embargo, uno de los aspectos más valorados de la
durabilidad hoy es la batería. De poco sirve un teléfono resistente si se apaga
a media tarde. La verdadera ventaja está en saber que el equipo acompañará toda
la jornada, incluso con uso intenso. Las nuevas baterías de silicio-carbono
ofrecen buena autonomía diaria y están diseñadas para conservar su rendimiento
con el paso del tiempo, manteniendo un alto porcentaje de su capacidad tras
cientos de ciclos de carga. En términos prácticos, esto significa menos
desgaste, menor necesidad de cambiar de equipo en poco tiempo y menos
dependencia del cargador.
La carga rápida y la carga inversa complementan esta
experiencia, permitiendo recuperar energía en pocos minutos o incluso compartir
batería con otros dispositivos cuando es necesario.
Un
ejemplo de esta evolución es el REDMI Note 15 Pro 5G, que combina estructura
reforzada y vidrio de alta resistencia, junto a la máxima certificación IP para
protección frente al polvo, el agua e incluso condiciones de altas temperaturas
(hasta 85 °C), respaldada por estándares internacionales.
Incorpora
además certificaciones como SGS 5 estrellas (la calificación más alta) que
avala su resistencia a caídas y compresión, y TÜV SÜD, que certifica la
durabilidad de su batería. En este apartado destaca su batería de 6.580 mAh,
capaz de ofrecer hasta dos días de uso, diseñada para mantener un rendimiento
estable durante años (hasta seis, según certificación) sin dejar de lado
potencia y un sistema de cámaras avanzado.
“Hoy los usuarios buscan
teléfonos que resistan su ritmo de vida, no solo que tengan buenas
especificaciones en papel. La durabilidad, especialmente en batería y resistencia
a condiciones cotidianas, se ha convertido en un criterio central de elección”,
señaló Margoth Matkovic, Gerente de Marketing de Xiaomi Bolivia.
Elegir un celular duradero no solo ayuda a prevenir
daños ante imprevistos, también reduce gastos en reparaciones, extiende la vida
útil del equipo y brinda mayor tranquilidad. En un mundo donde el smartphone es
esencial, que el dispositivo siga el paso durante días intensos ya no es un
lujo, sino una necesidad.
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