Uno de cada tres adultos en América Latina vive con dolor crónico


El dolor crónico afecta aproximadamente al 33% de la población adulta en América Latina, según la Federación Latinoamericana de Asociaciones para el Estudio del Dolor (Fedelat). Esta condición, que persiste durante tres meses o más, puede afectar la salud física, emocional y social de quienes la padecen. En el marco del Día Mundial del Dolor, que se conmemora cada 17 de octubre, especialistas y médicos en general destacan la importancia de reconocer sus síntomas, evitar la automedicación y acceder a un tratamiento oportuno.

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a un daño tisular real o potencial, o bien similar a la que produce dicho daño. En ese sentido, cuando se vuelve crónico, puede afectar el descanso, la movilidad, la salud mental y las relaciones sociales, además de limitar las actividades laborales y generar gastos médicos prolongados.

El dolor crónico puede tener diferentes causas y manifestaciones, entre ellas las afecciones musculoesqueléticas, que comprometen músculos, huesos y articulaciones, y las neuropáticas, relacionadas con lesiones o enfermedades del sistema nervioso. También existe el dolor nociplástico, asociado con alteraciones en el procesamiento de las señales de dolor.

En Bolivia, si bien no contamos con datos oficiales de prevalencia está en curso la Encuesta Nacional sobre epidemiología del Dolor Crónico, y en tanto algunos estudios ofrecen referencias sobre enfermedades que pueden producir dolor persistente. Un estudio panamericano publicado en 2026 reportó una prevalencia de migraña del 5,5% en el país, frente al 9,7% registrado en los demás países analizados, mientras que el estudio Global Burden of Disease 2021 estimó una prevalencia de osteoartritis cercana al 13,8%.

Ante dolores persistentes, es importante acudir a un profesional de salud para identificar su origen y recibir el tratamiento adecuado. La automedicación puede representar riesgos, debido a que no todos los medicamentos son apropiados para cualquier tipo de dolor ni para todas las personas.

Hábitos que contribuyen al bienestar

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad física moderada o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa. También aconseja incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular al menos dos días por semana para favorecer la salud general.

Entre las recomendaciones que pueden contribuir a prevenir determinadas molestias y mejorar la calidad de vida de quienes presentan dolores recurrentes se encuentran:

  • Mantener una alimentación equilibrada: favorecer un peso saludable para reducir la sobrecarga sobre las articulaciones.
  • Evitar el sedentarismo: interrumpir los periodos prolongados en posición sentada y realizar pausas activas.
  • Dormir adecuadamente: mantener horarios regulares de descanso para favorecer la recuperación física y emocional.
  • Controlar el estrés: practicar técnicas de relajación, respiración profunda o meditación.
  • Realizar actividad física progresiva: caminar, nadar o practicar ejercicios suaves, de acuerdo con las condiciones de cada persona y las recomendaciones médicas.

Estas medidas pueden contribuir al bienestar físico y emocional, especialmente cuando forman parte de una rutina saludable. Sin embargo, no sustituyen la evaluación médica ni garantizan la prevención de todas las formas de dolor crónico.

Actualización médica para mejorar el manejo del dolor

En mayo, INTI realizó el congreso El Dolor en la Era de la Innovación, que reunió en Tarija a cerca de 120 médicos de distintas especialidades y regiones del país. El encuentro, desarrollado a través de INTI Academia, permitió analizar nuevas tendencias, herramientas y enfoques para el manejo del dolor, además de promover el intercambio de conocimientos científicos.

“El mensaje central debe ser que el dolor no debe normalizarse ni ocultarse; debe escucharse, evaluarse y tratarse de manera responsable. También debemos recordar que aliviar el dolor no significa solo eliminar una molestia, sino ayudar a que las personas recuperen movilidad, descanso, funcionalidad y calidad de vida”, señaló el Dr. Marco Narváez, gerente de Asuntos Médicos y Científicos de INTI.

Como parte de su actividad farmacéutica, INTI produce y distribuye medicamentos destinados al alivio de distintos tipos de dolor. Sin embargo, su uso debe responder a las características de cada dolencia y a las indicaciones de un profesional de salud, para garantizar un tratamiento adecuado y seguro.