Fraternidad Artística y Cultural ‘La Diablada’ diseña un Plan de Salvaguardia ante continuos intentos de apropiación cultural

 

La Fraternidad Artística y Cultural “La Diablada" (FALCD) ha asumido el liderazgo de una estrategia institucional orientada a blindar la diablada como patrimonio indiscutible de Oruro.

Ante los constantes intentos de apropiación cultural externa, la institución orureña busca unificar a todos los sectores para activar mecanismos de defensa legal y salvaguarda internacional.

Un plan de salvaguardia es una herramienta de gestión que permite proteger el patrimonio cultural inmaterial y contribuir a su continuidad y transmisión a las nuevas generaciones. Para ello, establece una serie de acciones que pueden comprender la identificación, documentación, investigación, protección, promoción, valoración y transmisión de los conocimientos, prácticas y expresiones culturales que dan vida a una manifestación patrimonial.

En el caso del Carnaval de Oruro, este instrumento adquiere especial importancia, pues su riqueza cultural también se expresa en las distintas especialidades de danza y en las instituciones que las mantienen vivas. Cada una posee una historia, conocimientos, formas de organización, elementos rituales y expresiones artísticas particulares que requieren medidas de salvaguardia acordes con sus características.

“Por ello, la Fraternidad Artística y Cultural ‘La Diablada’ considera necesario desarrollar su propio plan, no como un esfuerzo aislado, sino como una contribución al proceso colectivo de salvaguardia del Carnaval de Oruro. El propósito es reconocer nuestra riqueza cultural, identificar los desafíos que enfrenta y establecer acciones concretas que permitan transmitir este legado a las futuras generaciones, manteniendo viva su esencia y su vínculo con la devoción a la Virgen del Socavón”, explicó el responsable de la Unidad de Cultura de la FACLD, Miguel Ángel Foronda.

El además historiador e investigador explicó que la Frater fue una de las instituciones que contribuyó al proceso de proclama del Carnaval de Oruro como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad. Con la responsabilidad asumida frente al Carnaval de Oruro, la institución, encabezada por su presidente Edson Orellana Castillo, comenzó la elaboración del Plan de Salvaguardia.

Este proceso estará liderado por la Unidad de Cultura, a cargo de Miguel Foronda. El objetivo de esta iniciativa es alinear la labor con los principios de la Convención de la UNESCO de 2003 para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

“A lo largo de nuestros 82 años de historia, la Fraternidad ha desarrollado numerosas acciones artísticas, culturales y devocionales que han contribuido a mantener viva la Diablada. El desafío ahora es sistematizar estos esfuerzos, identificar los riesgos y establecer líneas de acción que fortalezcan su transmisión a las nuevas generaciones”, puntualizó Foronda.

Como institución vinculada a una de las danzas emblemáticas del Carnaval de Oruro como es la diablada, la Frater asumió el compromiso de aportar a su continuidad y de generar una experiencia que pueda servir de referencia para otros conjuntos folklóricos.

Estas acciones resultan especialmente importantes frente a los desafíos de la globalización y a los riesgos de banalización, distorsión o uso indiscriminado del patrimonio cultural, que exigen una gestión responsable, participativa y sostenida en el tiempo.


En ese sentido, la Fraternidad Artística y Cultural “La Diablada” se encuentra en una etapa preliminar de elaboración de su Plan de Salvaguardia. Para iniciar este proceso, entre otras actividades, se organizó un conversatorio virtual con la participación de dos expertos en la temática, el investigador David Aruquipa y el antropólogo e investigador Johnny Guerreros.

A partir del diálogo y el análisis, generados en este espacio, se han ido fortaleciendo las líneas de acción que orientarán el trabajo de aquí en adelante. Estas implican, esencialmente, desarrollar un trabajo de campo con danzarines, directivos, exdirectivos, investigadores, mascareros, bordadores, músicos y otros actores fundamentales para la vida de la Fraternidad.

Esta etapa permitirá recoger experiencias, conocimientos y reflexiones desde los propios protagonistas, para posteriormente encarar un proceso de reflexión interna. Una vez concluido el trabajo de campo, se realizará la sistematización de la información y la redacción del Plan de Salvaguardia, para finalmente socializarlo con la membresía y someterlo a su consideración y aprobación.

Los orígenes de la Diablada deben comprenderse a partir de un proceso histórico complejo, en el que confluyen las prácticas rituales de los pueblos indígenas de la región, las transformaciones producidas durante la Colonia y la incorporación de elementos de la tradición católica. Oruro constituye un espacio ceremonial de larga data, cuya riqueza simbólica permite comprender parte de los antecedentes culturales de esta danza. Sin embargo, es importante distinguir entre los antecedentes prehispánicos, las tradiciones mitológicas y los registros históricos que permiten documentar su evolución.

En el ámbito mitológico, destacan la leyenda de las cuatro plagas: la hormiga, el lagarto, la víbora y el sapo. También las narraciones vinculadas al Chiru Chiru y al Nina Nina, que forman parte del imaginario cultural y religioso de Oruro.

Estos relatos expresan procesos de encuentro, transformación y articulación entre distintas matrices culturales y visiones del mundo, que con el tiempo contribuyeron a configurar la identidad de la Diablada y su vínculo con la devoción a la Virgen del Socavón.

“Para profundizar en esta historia, contamos con distintas fuentes que merecen ser estudiadas y contrastadas: piezas antiguas conservadas en espacios como el Museo Antropológico Eduardo López Rivas, testimonios y colecciones de artesanos, así como documentos, fotografías, vestimentas y reliquias custodiadas por familias que han mantenido viva la tradición durante generaciones. Precisamente, uno de los desafíos de la salvaguardia consiste en reunir, documentar y estudiar estas evidencias para comprender mejor la evolución de la danza, reconocer los aportes de sus protagonistas y transmitir este legado a las nuevas generaciones”, añadió Foronda.

Resaltó que la danza de la Diablada es un patrimonio vivo que ha evolucionado a lo largo del tiempo de acuerdo con los contextos sociales, económicos y culturales. No se trata de una pieza de museo que permanece estática; sin embargo, su transformación no significa una desconexión de sus raíces.

“En el caso de nuestra Fraternidad, esta esencia está estrechamente vinculada con tres aspectos fundamentales: la ritualidad, la devoción a la Virgen del Socavón y la representación del relato de los siete pecados capitales. Este último cuenta con un guion propio de la institución, utilizado desde la década de 1940 y elaborado tomando como base el relato que ya practicaba la Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro”, detalló.

En el ámbito coreográfico, la Frater ha realizado aportes a partir de la estructura básica que caracteriza a la danza de la Diablada, mediante la creación de coreografías estacionarias y de desplazamiento. Asimismo, durante la segunda mitad del siglo XX incorporó elementos como la cueca estilizada, la cacharpaya y el denominado carnavalito. También, en respuesta a los cambios sociales y a una mayor participación de la mujer en la danza, se incorporaron personajes como la Diablesa y la China Diabla, además de otros como el Ñaupa Diablo y el Tío de la Mina.



En cuanto a la vestimenta, los aportes también han sido importantes: el uso de pañuelos centrales bordados y de doble cara en los laterales, la careta con cuernos retorcidos, la recuperación del uso de la mascarilla y la incorporación de espuelas en las chinas diablas, entre otros elementos.

Son numerosos los aportes y transformaciones que forman parte de la historia de la institución y que difícilmente pueden describirse en un espacio tan breve. Precisamente, uno de los propósitos del Plan de Salvaguardia es recoger, documentar y valorar estos conocimientos y experiencias, para contribuir a su conservación, transmisión y difusión entre las nuevas generaciones.

Foronda considera que los conflictos relacionados con la propiedad intelectual y la apropiación cultural internacional pueden afectar la preservación de la Diablada cuando se desconoce, minimiza o distorsiona su trayectoria histórica y el vínculo que mantiene con Oruro y con el Carnaval.

Estas situaciones pueden generar controversias sobre el origen de la danza, sus personajes, su música, su vestimenta y otros elementos que forman parte de su identidad, debilitando el reconocimiento de sus portadores y de las instituciones que han contribuido a mantenerla viva a lo largo de generaciones.

Frente a ello, para la institución es fundamental fortalecer la investigación histórica, la documentación y la difusión de fuentes que permitan sustentar nuestros antecedentes y aportes culturales. Asimismo, considera necesario promover el reconocimiento de la procedencia de los elementos culturales y el respeto a las comunidades y colectivos que los mantienen vivos. Esto requiere comprender que la salvaguardia no debe convertirse en un instrumento de confrontación entre pueblos, sino en una vía para promover el respeto mutuo, el reconocimiento de las trayectorias históricas y la protección responsable del patrimonio cultural.

“Como Fraternidad Artística y Cultural ‘La Diablada’, asumimos el desafío de documentar y difundir nuestra historia, contribuyendo a la salvaguardia de una de las expresiones más emblemáticas del Carnaval de Oruro”, sostuvo Foronda.

//FOTOS: FALCD//